Aunque cada planta es
distinta, existe una "regla de oro" que conviene respetar en el diseño de cocinas: la creación de un triángulo
imaginario en cuyos vértices se sitúe cada zona de trabajo, la de aguas (el
fregadero), la de fuegos (la placa de cocción) y la de almacenaje (con el área
de despensa).
En perfecto orden
Es importante que los
módulos y accesorios estén en el lugar que se necesitan. De ello depende un
buen uso y funcionamiento de la cocina. Así, es lógico unir en una misma zona
la placa de cocción con los hornos; y disponer junto a ellos gaveteros para las
ollas y sartenes, y un cubertero. Mientras que en la zona de aguas deberá ir
situado el fregadero y el lavavajillas, también conviene contar con un módulo
alto para la vajilla y la cristalería y un módulo inferior para el cubo de la
basura y los productos de limpieza.
Elegir los armarios
Actualmente se está
viviendo una auténtica revolución en el terreno del mobiliario de la cocina,
tanto en el diseño como en la introducción de nuevos materiales. Aunque el color blanco sigue siendo el rey en el diseño de cocinas, lo cierto es que las
últimas tendencias apuestan por el color; así la cocina se viste de
rojo, naranja o azul.
Por otra parte, el
hecho de que la cocina se haya abierto a las estancias nobles de la casa, como
el salón y el comedor, ha obligado a dar un tratamiento distinto a los
tradicionales armarios de cocina, para convertirlos en un mueble más, con una
estética limpia y depurada.
En cuanto a los
materiales, la calidez que otorga la chapa de madera la mantiene entre los
acabados más empleados, seguida de los laminados y estratificados en colores
claros.
Organizar el almacenaje
El primer paso, antes
de decidir la distribución de los muebles y el tipo de equipamiento, es hacer
un estudio de las necesidades de almacenaje. Se calcula que, por término
medio, una familia de cuatro miembros precisa al menos cinco metros lineales
entre módulos alto y bajos. Hay que tener en cuenta que los módulos bajos
ofrecen una mayor capacidad, ya que suelen medir 60 cm de fondo, mientras que
los altos miden tan sólo 35 cm. En la actualidad, hay módulos específicos para
el almacenaje (productos de limpieza, despensa, botelleros, cubos de reciclaje,
etc.), así como accesorios para el interior de los cajones (plateros,
cuberteros, especieros, etc.), que permiten tener un sitio para cada cosa.
Entre los módulos más
interesantes, destacan las columnas extraíbles, que se encuentran en todos los
tamaños, tanto de alto como de ancho, y posibilitan un acceso cómodo al fondo.
Si la cocina es amplia, lo mejor es reservar la zona de acceso o uno de los
extremos para disponer los armarios altos (los hay con puertas de cristal al
ácido que resultan más ligeros).
También son muy
prácticos los módulos esquineros, equipados con cestas giratorias.
Ganar superficie con la isla
La isla es un módulo
independiente que se utiliza para aprovechar el espacio central de una cocina amplia. Por su
ubicación en el centro de la estancia, resulta muy cómoda, pues permite acercar
las distintas áreas de trabajo.
La isla, además de
ofrecer una superficie extra de trabajo y de almacenaje, también puede integrar
la zona de aguas o el área de fuegos (o ambos, si hay suficiente espacio de
separación); aunque si se integra la placa de cocción, ello obliga a prever la
instalación de una gran campana extractora.
Las tendencias
actuales están generalizando la utilización de estos módulos como barra de
desayunos, dejando una parte de la encimera volada para proporcionar espacio
suficiente para las piernas. Otra opción muy en boga son las islas que se
prolongan en una mesa de office.
No obstante, para que
resulten realmente cómodas, estos módulos deben dejar una zona de paso de al
menos 100-110 cm en todo su perímetro, por lo que sólo están aconsejadas en
diseño de cocinas holgadas.
Con península
Uno de los recursos de
distribución más utilizados hoy día en el diseño de cocinas de más de 10 metros
cuadrados es la creación de una península. Se trata de un módulo bajo, unido al
mobiliario o a la pared por un extremo. Este módulo permite ganar superficie
de trabajo y de almacenaje, por lo que se alza como una alternativa ideal
cuando se pretenden despejar las paredes de armarios altos.
Por otro lado, al
quedar dispuesta de forma transversal, la península se utiliza generalmente
para generar una separación óptica entre la cocina propiamente dicha y la zona
de comedor, a la que sirve de auxiliar. Una buena opción a la hora de diseñar
el área de península es imprimirle un tratamiento distinto a los dos frentes.
Así, en la cara interior, se pueden mantener las puertas del mismo material que
el del resto de la cocina, mientras que la exterior, la que se enfrenta al
office, puede acabarse con vitrinas, que resultan más decorativas.
La península, al igual
que la isla, suele albergar la zona de fuegos o de aguas, lo que permite una distribución lógica, que acerca las distintas
zonas de trabajo para un acceso más rápido y cómodo para
tu hogar.
En las cocinas
actuales se combina la funcionalidad y la estética. Se abandona un diseño
de cocinas excesivamente uniformadas tanto en el color como en el
mobiliario.





